jueves, 28 de octubre de 2010

El cementerio de coches

Cuando era pequeña me gustaba mucho una colección de libros cuyos protagonistas eran una pandilla de amigos que se dedicaban a descifrar misterios, no recuerdo el nombre, pero no, no eran "Los Cinco", aunque sí del estilo, bueno, pues el caso es que tenían su club en un cementerio de coches, más concretamente en un autobús en medio de toda la masa de vehículos. Recuerdo estas lecturas con gran cariño, y recuerdo lo emocionante de descubrir que editaban o aparecían en la biblioteca nuevas aventuras. Pues hoy se me ha caido un mito, he ido a hacer fotografías a un desguace y en vez de descubrir a mis amigos aventureros, he descubierto cuantas tristezas hay entre piezas, ruedas y trozos de desastres. No iba preparada para intuir desgracias, es la verdad, y no había pocas, por no hablar de la sensación de tristeza que me da ver como ilusiones que costaron un esfuerzo económico y físico, por que no decirlo, estaban allí a la intemperie, criando moho y arañas, cuantas ilusiones, cuantas alegrías ocultas bajo un montón de chatarra.







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